Y entonces hice algo que nunca imaginó
Vendà la casa grande.
Me mudé a un departamento pequeño, tranquilo, cerca del mar.
Con el dinero que quedaba, abrà una cuenta para mÃ…
y otra para mis nietos, que sà venÃan a verme, incluso cuando no tenÃa nada para darles.
El dÃa que Laura apareció en mi puerta llorando, le dije algo que nunca olvidaré:
—Cuando yo te necesité, dijiste que no tenÃas tiempo.
Ahora yo tengo tiempo…
pero no para lo mismo.
Cerré la puerta con calma.
Y por primera vez en muchos años