2. Diabetes
La diabetes no solo eleva el nivel de azúcar en la sangre. También daña los vasos sanguíneos, los nervios, los riñones, los ojos y el cerebro. Acelera el envejecimiento desde dentro.
Si has llegado a esta edad sin diabetes, tu metabolismo sigue siendo eficiente. Tu cuerpo aún puede regular la energía, reparar tejidos y mantener la inflamación bajo control.
Esto significa una mejor circulación, menor deterioro neurológico, menos daño renal y mayor claridad mental a medida que envejecemos.